Pausa de hidratación
¿Ciudad o verbena?
Hace unos días conversaba con una vecina. Una mujer culta, preparada, buena profesional, madre de hijos adolescentes y de esas personas que, antes de opinar, suelen pensar un poco. Me decía que le preocupaba la enorme importancia que el Ayuntamiento parece conceder a las actividades festivas como principal forma de construir vida social. No cuestionaba que haya fiestas. Las fiestas forman parte de cualquier comunidad sana. Lo que le inquietaba era que parezcan haberse convertido casi en la respuesta automática para cualquier ocasión. El ejemplo más reciente ha sido la llamada fiesta de fin de curso. Durante décadas, cada colegio, cada familia o cada grupo de amigos ha celebrado ese momento a su manera. No parecía existir una demanda social para convertirlo en un gran acontecimiento municipal. Poco después ha llegado el llamado carnaval de verano, una iniciativa que, al menos a mí, me cuesta encontrarle un sentido claro. Porque, seamos sinceros, todos sabemos cuál acaba siendo el principal atractivo de muchas de estas convocatorias. Aunque el consumo de alcohol
El semáforo
Aplauso generalizado para asociaciones, clubes, comerciantes, centros educativos, voluntarios y vecinos que mantienen viva la comunidad.
Colmenar crece, pero no siempre consigue integrar ese crecimiento. Llegan vecinos, viviendas y nuevos barrios, mientras servicios, movilidad, comercio de proximidad y conexiones avanzan más despacio. El reto no es construir más, sino lograr una ciudad cohesionada y evitar que el municipio termine convertido en una suma de urbanizaciones aisladas.
El suspenso del mes es para el deterioro del espacio público y la falta de civismo. Suciedad, excrementos caninos, vandalismo, mobiliario dañado y reparaciones tardías empobrecen la convivencia. La responsabilidad es compartida: corresponde al Ayuntamiento mantener, vigilar y responder, y a los vecinos cuidar aquello que pertenece a todos por igual.
La conversación
Consultorio de salud mental
Marta Responde
Observatorio e innovación
LA SEMANA
Órdago a las fiestas
Tras la pista de los dueños incívicos
Diez kilómetros bajo las estrellas
Un millón para las nuevas ideas
Un verano sin salir de Colmenar
Una Historia
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